Dos Décadas de Amor.

Personal
noviembre 8, 2009 9:19 pm

Hoy me levanté temprano, y quise recordar nuestra maravillosa historia de amor.

Hoy cumplo junto a ti, 20 años de dichosa vida matrimonial.

Hoy te tomé de las manos y juntos dimos gracias a Dios por nuestra unión.

Hoy nuevamente declaro que eres el primer y único amor de mi vida.

Hoy te valoro más como mi inseparable ayuda idónea y compañera en el ministerio.

Hoy te bendigo por ser la madre de nuestros bellos hijos.

Hoy nuevamente me honro en ser tu esposo.

Hoy por nuestras dos décadas, permíteme otra vez contarte…

Conocí a Jesucristo como mi Salvador personal el domingo 13 de junio del año 1976.

Cuando solo tenía 12 años de edad, una mujer de Dios, anciana y veterana en el ministerio visitó la ciudad de Chimbote en la primavera del año 1976. En una reunión matutina de oración en el Templo Alianza -donde nací espiritualmente y a la vez fui llamado al ministerio- la anciana me dijo: “Hijo, ¿tú sabes que ya tienes una novia?” y luego de un breve silencio, la anciana añadió: “Sí, tu tienes una novia, tú no la conoces ni sabes dónde está, pero Dios sí la conoce y sabe dónde está. Puede estar en la China, en otro país o incluso en esta misma ciudad. Pero quiero que sepas que Satanás hará todo lo posible para que tú no la conozcas, ¿sabes por qué? porque ella será tu esposa y la madre de tus hijos, y el diablo no quiere que Dios cumpla su propósito en ti. Por eso a partir de hoy mismo, tu vas a empezar a orar al Señor para que guarde y proteja a aquella mujer que Dios ya la reservó para ti”.

Fue un consejo sabio, venido de una mujer de gran experiencia y de años de haber trabajado como consejera y madre espiritual de quienes se preparaban para el ministerio por aquellos años”.

Efectivamente, desde aquel mismo día, cada tarde a solas encomendaba en las manos de Dios todo mi futuro y a aquella mujer que Dios un día me daría como esposa.

Pasaron los años y en el año 1980, comencé a entablar amistad contigo. Eras una joven que había sido compañera de infancia en las aulas de la Escuela Dominical y en las actividades juveniles de la iglesia. En el diálogo, descubrí que tú también, exactamente cuando tenías 12 años de edad, una hermana de la iglesia te había dado el mismo consejo, que ores y encomiendes a Dios tu futuro y le pidas que guarde a quién un día sería tu esposo.

Fue un domingo, 06 de septiembre del año 1981 cuando te declaré mi amor y mis nobles sentimientos.

Aquella vez, juntos oramos al Señor para que sea Él quién guíe y manifieste su voluntad en nuestra relación.

Naturalmente, no me respondiste aquella noche; fue un año después que llegó el momento de tener una respuesta afirmativa a mi declaración.

Luego pasaron 07 años entre el periodo de enamoramiento y noviazgo. Cuando tú contabas con 24 años de edad y yo con 25, un sábado 10 de Diciembre del año 1988 unimos nuestras vidas en los santos lazos del matrimonio con la bendición de Dios y de nuestros padres. Tú y yo, no sabemos lo que es tener otros enamoramientos, pues desde un principio solo nos amamos el uno al otro, y fue Dios quién nos guardó y encaminó hasta formar nuestra bella familia.

Ahora con 20 años de feliz matrimonio, tenemos dos preciosos hijos: Rubén y Raquel, quienes aman y sirven al Señor junto a nosotros.

Como familia, tenemos el privilegio de ministrar en nuestra amada denominación la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, y ser partícipes del avance misionero en nuestro país, habiendo llegado a establecer 07 nuevas obras en el mismo número de ciudades. Sin tu abnegado y sacrificado apoyo, no habría sido esto posible.

Por la carga que tenemos por la familia, nuestro ministerio está centrado principalmente en los matrimonios y las familias. Juntos llevamos el mensaje trasformador, restaurador y sanador para la familia contemporánea.

En estas primeras dos décadas de matrimonio, hoy recuerdo aquel día maravilloso cuando nos unimos para siempre; y porque esta historia continuará, hoy solo te repito lo que te digo todo el tiempo: “Siempre te amé, te amo y te amaré”…

Para el amor de mi vida: Liliana

De tu amoroso esposo : Feliciano

* En conmemoración de nuestros primeros 20 años de vida matrimonial. Escrito a las siete y treinta de la mañana a los diez días del mes de diciembre del año dos mil ocho.

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Este artículo fue escrito por feliciano el Domingo, noviembre 8, 2009 a las 9:19 pm. Tú puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través de RSS feed. Tú puedes dejar una respuesta, o referenciarnos desde tu propio sitio web.

6 comentarios

  • la bendicion de una familia en cristo

  • Felicitaciones, por su perseverancia, por su amor, por el temor de Dios en sus vidas. Por el ejemplo que son para las demás parejas que necesitan creer que es posible una familia.

  • q bonita historia, ahora pido xq ud m ayuden en oracion xq hay una persona q m hizo mucho daño pero yo tuve en parte la culpa…pero ahora el no kiere saber de mi aunq me kiera y yo tambien, he intentado hablar con el pero como les digo no kiere…espero q Dios nos bendiga…

    • Si hubo algo en que Ud. falló es necesario pedir perdón y cambiar de actitud. Si luego de esto él no quiere saber de usted, entonces no la ama de verdad. Como Ud. misma dice, pueden quererse, pero eso no es amor. El amor hace posible la restauraciòn de cualquier relación deteriorada. Pero no confundan el amor con la pasión, el placer o el deseo. Por otro lado, puede Ud. pretender mantener una relaciòn que no está en el plan de Dios y después lamentar por el resto de su vida. Le recomendamos consagrar su vida al Señor, y dedicarse a buscar y hacer Su voluntad. Crea que Dios la bendecirá conforme a su fidelidad.

  • felisandro alberto ramirez pasapera

    En verdad lo felicito de todo corazón a usted hermano Feliciano, por esas bellas frases y es un claro ejemplo del amor que sentimos por nuestra compañera designada por nuestro Señor. Es muy digno y proverbial ejemplo a seguir. Muchas felicidades por sus 20 años a usted y su esposa.

  • Muchas felicidades, es un poquito tarde, pero de verdad me dio mucho gusto haber leido su historia, y la verdad que el Señor ministro mi corazon. Dios los ayude a permanecer asi. Bendiciones…

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